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Columna 2, por Eduardo Marrazzi.

Hoy: ROBERTO GALÁN: PRIMER ENCUENTRO CON LA TELE.

Mi padre era policía en San Antonio de Areco. Una tarde fatal salieron a perseguir a unos contrabandistas que habían aterrizado una avioneta en un campo vecino. El patrullero volcó en una curva, el chofer falleció y mi padre, que por entonces tenía 37 años quedó lisiado hasta su muerte, acaecida apenas cumplió los 43. Mi vida, la de mi madre y la de mis cuatro hermanos menores cambió para siempre. Papá fue operado 11 veces durante los seis años que vivió tras el accidente. Una de esas operaciones fue en el Instituto de Rehabilitación del Lisiado, en Barrancas de Belgrano. Los médicos nos pidieron diez dadores de sangre. Yo tenía 19 años y no conocía a nadie en Buenos Aires para que me ayudara a hacer un pedido de esa naturaleza. Mi prima Estela, con la que éramos muy compinches, vivía en Parque Chacabuco y me hizo una sugerencia que no sólo dio resultado sino que fue mi primer contacto con el Mundo del Espectáculo porteño. “-Vamos a Canal 11, y te fijás si podés participar en “Si lo sabe, cante” que es el programa de mayor audiencia del momento” –me dijo Estela-.

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Roberto Galán

Nos fuimos al bar de Pavón 2400 donde se reunían los músicos del programa y las secretarias de Roberto Galán. En una mesa estaba el bandoneonista Osvaldo Rizzo “Pichuquito” con el pianista Carlos Marzán. Nos acercamos, pedimos permiso, le explicamos el problema y logramos que me anotaran como participante. Fue la primera vez que entré a un canal de televisión. Roberto Galán, sus bellas secretarias, la tribuna, las luces y las cámaras me ingresaron de golpe a un mundo de fantasía. Yo tengo una voz cascada desde siempre y no puedo cantar ni el “Arroz con leche”. Cuando me tocó el turno de participar y Galán me dijo que iba a interpretar le dije, ya en el aire, que no iba a cantar, que iba a recitar un poema, pero que en realidad estaba allí para hacer un llamado a la solidaridad. Galán aceptó, recité, obviamente no gané el famoso canario que daban como premio, pero al día siguiente se presentaron no diez sino veinte dadores de sangre para mi viejo…

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Mi primera foto en el mundo del espectáculo con el bandoneonista Osvaldo Rizzo y las cuatro secretarias del programa «Si lo sabe, cante». 1968.

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Con el tiempo y ya trabajando como periodista del diario La Razón compartí incontables momentos con Roberto Galán, estuve en la inauguración de su local de tangos que se llamaba “Tangolerias” junto a él, a sus amigos, sus músicos, sus secretarias y su esposa Galleta Miguens. En un Festival de Cine de Río Hondo, al que habíamos ido en un charter especial artistas y periodistas, después de una cena me quedé tomando café con Roberto hasta las dos de la mañana y me contó con lujo de detalles, como compartió con Juan Domingo Perón y con Isabel Martínez los duros momentos del exilio. Y con el tiempo también trabajé y participé como invitado en varios programas de Teleonce, en Pavón 2444, en el barrio de San Cristobal. La foto de ese día la tomó el ex boxeador Andrés Selpa, a quien  Galán le había permitido ese trabajo en el estudio para que se ganara unos pesos.

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