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“ENTRE BAMBALINAS”

Columna 1

Por Eduardo Marrazzi

Hoy: UN SUEÑO CUMPLIDO

“El periodismo es la manera más linda de ser pobre”,  sostenía un profesor de la Escuela Argentina de Periodismo. Y en mi caso, la sentencia se cumplió a medias. No soy rico, pero tampoco soy pobre, viví bien de mi profesión;  y eso sí,  gracias al periodismo cumplí mi sueño: viajé, conocí lugares impensados como la Base Marambio y dialogué con gente que jamás hubiera imaginado, con los que además compartí aviones, hoteles, festivales y temporadas de verano durante más de cuatro décadas.

Mi primera nota con Mirtha Legrand en su casa y mi primera nota con Luis Sandrini en un teatro de Lomas de Zamora. Con el tiempo, la señora me invitó siete veces a sus almuerzos.

Nací en Capital Federal pero a los cinco años nos fuimos a vivir a San Antonio de Areco. Allí hice la escuela primaria y el colegio secundario y desde chico soñaba con ser periodista escuchando en la radio programas como el Fontana Show. En cuarto grado y en Primer Año hice dos periódicos murales. A los 14 años publiqué por primera vez un poema en el semanario del pueblo “La Gaceta” y el ver mi nombre en letras de molde fue como una premonición. Durante más de 40 años, miles de veces más volvería a estampar mi firma debajo de una nota,  de una entrevista o de una crítica teatral. A propósito, a mis 18 años pasé raudamente por un grupo de teatro vocacional local en Areco, antes de venirme a estudiar Periodismo a Buenos Aires en 1970.

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Pero el amor por el Espectáculo me nació con el cine ya que mi abuelo nos llevaba a mi hermano Armando y a mí, todos los martes a ver dos películas argentinas y un episodio de Tarzán o El llanero solitario en el viejo cine Hipólito Vieytes del pueblo. Todavía no teníamos televisión así que en la pantalla grande descubrí a las grandes figuras como Mirtha Legrand, Luis Sandrini, Graciela Borges, Angel Magaña, Los cinco grandes del buen humor y otros personajes famosos que varios años después conocería, los trataría y hasta en algunos casos tendría amistad con ellos. Además, con los años me sentaría-grabador mediante- frente a figuras internacionales como Ginger Rogers, Vittorio Gasman, Yoko Ono, Frank Sinatra, Tom Jones o Charlton Heston, por nombrar algunos. En los primeros años, no había celulares como ahora, así que pude haber tenido muchas más fotos que las que tengo con muchos de estos notables. La foto dependía de la gentileza o la buena predisposición del fotógrafo que ocasionalmente me acompañara. El caso es que durante años conté algunas de estas anécdotas en conferencias, entre amigos o en programas radiales y todo el mundo me insistía:- “Esas  historias las tenés que escribir”. Y bueno…aquí van. Tal vez algún día se transformen en un libro.

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