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GALANCITOS, TANGUEROS, TITA MERELLO Y EDDA DIAZ

Por Eduardo Marrazzi

Con Ricardo Darín cuando integraba el elenco de Los Galancitos, 1981

Como ya comenté en capítulos anteriores, es una pena enorme comprobar que de muchas de las entrevistas que hice durante mi trayectoria, no tengo fotos. De cualquier modo pude ilustrar estas historias, todas transcurridas en el verano 1980-81, en mi primera cobertura de la temporada marplatense. En aquel verano hice cientos de notas y reportajes pero voy a mencionar cuatro de ellas. Esa temporada marcó el boom del elenco de Los Galancitos, que integraban Ricardo Darín, Carlín Calvo, Raúl Taibo y Carlos Olivieri y que llenaban noche a noche el teatro La Campana. Era impresionante la cantidad de adolescentes y jovencitas que esperaban en la puerta del teatro que ellos salieran y deliraban al verlos. Algo parecido ocurría en el Jockey Club donde se presentaba la orquesta de Héctor Varela con sus tres jóvenes y pintones cantantes: Fernando Soler, Jorge Falcón y Diego Solís. Con los años Ricardo Darín fue creciendo como actor y varias veces tuve que entrevistarlo. Es más, la revista GENTE me envió a San Nicolás, el día que nació su hija Clara, y tomamos fotos de Ricardo, su mujer Florencia Bass, con la niñita recién nacida en brazos y el Chinito su hijo cureoseando.

Con Fernando Soler, en su oficina de “Señor Tango”, 2014

Del trío de cantantes de Héctor Varela, Jorge Falcón murió muy joven, con Solís actualmente somos amigos en las redes y con quien más relación tengo es con Fernando Soler, un amigazo. En aquella temporada de verano lo descubrimos en un balneario con una hermosa modelo rubia llamada Soledad. Le dije que con esa chica tenía que casarse. Así sucedió, me invitaron a su casamiento y hoy tienen dos hermosos hijos. Varias veces me invitó a su actual reducto de “Señor Tango”, que es algo así como El Palacio de la música ciudadana. Pero también en los 80 estuve en la inauguración del primer local, mucho más chico, que estaba a dos cuadras del diario LA RAZON, en Barracas. En “Señor Tango” pasé noches inolvidables.

Tita Merello con Miguel Core y Erika Shmidt, en ATC, 1985

En aquel verano marplatense también conocí a otras dos figuras legendarias: Tita Merello y Edda Díaz. Edda hacía un unipersonal muy divertido titulado “Chiquitita como soy”, donde interpretaba una niñita terrible. Me gustó mucho el personaje y armamos una producción de fotos en una plaza, con ella vestida de nena y actuando en los distintos juegos, incluso compartiendo conmigo un sube y baja. Desde entonces seguí muy de cerca la carrera de esta actriz que fue una de las fundadoras del café concert porteño.

Con Mercedes Carreras en mi programa de radio “Entre bambalinas”, 2018

En el escenario de lo que es hoy el teatro Enrique Carreras se ofrecía un show musical en el que cantaba nada menos que Tita Merello. Tita era bastante reacia a las notas y le pedí a Mercedes Carreras que la convenciera de darme una entrevista para La Razón. Ella accedió, la esperé a la salida y combinamos para el día siguiente. Cuando le dije: –“Bueno Tita, entonces la paso a buscar mañana?” Me respondió con picardía y con su voz tan especial: –“Y… shii pagásh el telo, vení”. Entrevisté a Tita por última vez en la Fundación Favaloro cuando ya se había instalado a vivir allí hasta su final.

Con Edda Díaz, vestida de nena, jugando en una plaza, 1981

En 1985, Miguel Core y una conductora misionera llamada Erika Shmidt conducían por ATC un programa mañanero titulado “Vivir bien”. Yo por entonces era Jefe de Prensa de la Cruz Roja Argentina y Core me ofreció hacer una columna semanal de la institución, los días miércoles. Enorme fue mi sorpresa cuando descubrí que los miércoles también tenía su espacio Tita Merello y ahí pude tratarla y conocerla mejor. En cuanto a la familia Carreras, nunca olvidaré que antes la posibilidad de pasar Navidad solo con mi fotógrafo aquel año, nos invitaron a pasarla “en familia” con ellos. Finalmente mi esposa y la del fotógrafo pudieron viajar y no fue necesario ir al chalet de los Carreras, pero yo nunca olvidé aquel gesto y mi amistad con Mercedes continuó hasta la actualidad. Fue mi primera temporada de verano y quedó grabada a fuego en mi memoria.

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