Buena Estrella

Centro Cultural Web

Ciclo de poesía

NUEVA EDICIÓN DEL CICLO DE POESÍA EN BUENA ESTRELLA

El exitoso ciclo de poesía «Todos los días son como domingo» coordinado por Emiliano Campos Medina presentará, en esta ocasión a dos poetas.

Se trata de Luciana Ravazzani y Tatiana Fabrizio, quienes estarán en el escenario virtual del Espacio Cultural Abierto Web Buena Estrella.

El evento virtual se llevará adelante este viernes 17 de julio a las 23hs en vivo desde el Canal de Youtube de Buena Estrella.

Una de las integrantes del Ciclo de Poesía, Luciana Ravazzani (Buenos Aires, 1981) es licenciada en Psicología, publicó los libros de poemas como El ombligo de las naranjas (Pánico el Pánico, 2011); Intenciones de hablarte (Pánico el Pánico, 2012); Desde las bisagras (Ediciones en Danza, 2015), La intemperie es un lugar seguro (Ediciones del Dock, 2019); Poemas sobre toro –plaqueta- (El Vendedor de Tierra, 2019) y en narrativa, Recién despierta (Alción editora, 2017).

A su vez, participó de la antología de relatos e imágenes 8cho&och8 (Arset ediciones, 2014) y de Resistir, antología de poesía latinoamericana bilingüe español – francés (Centros PEN y Allpamanda ediciones, 2020).

Con el colectivo literario “Las Claudias” publicó el e book Pelos (Outsider, 2015) y Retrato de Claudia Bollini (Unrío ediciones, 2017).

Por otra parte, Tatiana Fabrizio (La Plata) es cantante, profesora de canto y poeta.
Publicó su poemario Sol de frente en el libro Como techo, un río (Editorial Vuelta a Casa, 2014) Cuerpo (Libro de Poemas y Dibujos, Edición independiente, 2014) junto a Manuela Sosa y Condiciones de la intemperie (Editorial Modesto Rimba, 2018).

Éste último libro recibió una mención especial, en el Concurso Internacional de Poesía Raúl González Tuñón.

Compartimos dos poemas de Luciana Ravazzani:

Para Ulises López Franco

A él le gusta el llamado buen tiempo
porque aún no entiende
qué buscar en la lluvia y cómo encontrarlo.
Él sabe que la lluvia no es para él todavía
y eso le provoca alivio y miedo.
Me mira, me pregunta si a mí me gusta la lluvia,
le respondo que sí,
la lluvia, el agua de lluvia, lo que nos quiera traer la lluvia.
Vuelve a mirarme
y se hace sombra con una mano
para mirar al sol.

………

Él habrá pensado que esa delicadeza oriental
podía ser el encanto que me sostuviera.
Él se iba, pero yo podía leer el cuento de una avenida,
la tarde en que florecen todos los cerezos.
Soñé que lo encontraba en el baño de una casa desconocida
luciendo una remera con media bandera de Japón
e ideogramas inventados,
una remera gastada, la tela adelgazándose.
Le decía que podía sacársela,
que le hacía lugar al lado de la toalla.
Ese baño era un espacio que quisiera habitar.
Iba a curar esa media bandera desgarrada
con toda mi suavidad
con todo mi silencio.

…….

La intemperie es un lugar seguro
si está embriagado del oxígeno de vos.
Yo también estoy embriagada de tu oxígeno.
Es el mundo abierto y yo un arbolito adaptado a su piel.

……………………………..

Por último, dos poemas de Tatiana Fabrizio:

Condiciones de la intemperie

Banco de niebla
destino del desollado
su nostalgia de piel
no logra evitar
las huellas de sangre
*
¡No quiero ver estas palomas

frente a mi ventana
mientras escribo!

abren su plumaje
y se vomitan el alimento
a la altura de mis ojos
Quiero ver el árbol que siempre miro

Ahora…
al levantar la vista
ya no están

Proclamarlo
sólo debía
*
-te estrujo contra el libro- pecho,

para convencerme
de que no sea
sangre la tinta

Para planchar
este cuerpo
de papel arrugado
*
Contra la pared

quieta
sin respirar

mejor

de todos modos
no escucho
¿dónde decías que me quedara
para oír?

¿cuántas veces se lo dijiste a él?
¿alguien le habla ahora?
¿por qué se empeña en escuchar?

¿dónde se esconde el que susurra?
*
-Quién va a decirme que
está verde o estacionada
que al sol se dobla
y el clavo al nudo
quiebra
cuándo es que obedece
la veta lijada

-yo no tengo que decirte
nada que no veas
escrito en la materia

-cierto es que tu voz
habla en la mía y el cedro
sigue cedro atrás de los barnices

pero cuando tu voz lo dice
creo

Las únicas verdades salen de su boca
me dije el día que vi mover mis labios

me enseñó a creer
el hombre sin fe que mueve montañas

pero es tiempo del lenguaje de las cosas

-andá tranquilo
lo sé bien
ya lo hiciste
*
La bestia no elige matar
sólo tiene hambre

Intenta erguirse
pero sus vértebras
nacieron curvas

¿quebrar
los huesos
para
enderezarse?
*
Desde este hueco sobre el

que estoy sentada
el mismo que me ramifica
y se estira para encontrar
la piel que lo detiene…

siento crecer mi falo

las hembras pueden olerme
a distancia, buscarme para saciarse

pero al encontrar mi rastro
mi olor se hembra y confunde
entre la manada
*
Estoy aquí de pie, sin indulto posible

Aprendí cada
lección de cacería
Perseguimos
juntos la agitación
de la criatura

Para reconocer
el verdadero olor
de la presa

tenía que quedarme
donde nunca estuve

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