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Héctor Bidonde
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«Paternal Teatro» un sueño cumplido

Por Liliana Paz

Héctor Bidonde tiene una excelente trayectoria como actor, director y profesor argentino. Realizó numerosas obras de teatro, trabajó en varios filmes, comenzando en 1978 con su actuación en “La rabona”, dirigida por Mario David. Participó en casi treinta filmes entre los cuales se destacaron  “Perros de la noche”, “La noche de los lápices”, «Momentos». También trabajó en televisión en «Dios se lo pague», «Hombre de mar», «Los simuladores», «Alta Comedia», entre otros. En  teatro, «El gran deschave», «Canciones maliciosas»,  «Sonata otoñal», «Hombre y superhombre». Fue galardonado con el Premio María Guerrero  como mejor actor. Hoy con un proyecto hecho realidad, «Paternal Teatro» , teatro independiente con 120 localidades, donde Bidonde puso su corazón y su talento.

Héctor Bidonde

-Con la pandemia tuvimos que ajustarnos a normas, donde el trabajo se tuvo que acomodar a la situación y dejar de lado algunas necesidades. A pesar de eso sabemos que estás trabajando mucho. ¿Cómo te organizas laboralmente en este contexto?
-Creo que la pandemia profundizó un sistema que ya era desigual, injusto y expulsivo. Diría que esto lo padecemos ahora con una crudeza despiadada, claro está, por el dolor que implica perder amigos/as y miles de familias, personas, que todos los días sufren, mueren a causa del Covid. Sin duda, todo ese sufrimiento nos afectó y afecta profundamente en todos los aspectos que conforman nuestra vida como seres humanos: salud, trabajo, cultura, educación, vínculos sociales, afectivos. Tuvimos, tenemos que ajustarnos mucho más que a “normas” para cuidarnos y cuidar a los demás. Normas sanitarias que cumplimos y son necesarias. 

Adaptarnos, luchar con fuerza por reconstruir en tiempos impensados la vida cotidiana: fundamentalmente los vínculos y la subsistencia. Y claramente el trabajo (casi cualquier trabajo), pero específicamente el trabajo como actor, docente y titular de un teatro independiente, barrial; familiar como el “Paternal Teatro», se han visto más que afectados. Jamás nos alanzó el dinero para contratar trabajadores/as; de hecho, hemos sostenido el Teatro durante 23 años con el laburo fundamentalmente familiar: limpiar la sala, baños, camarines, pintar el escenario, arreglar el hall, hemos mantenido el Teatro lo mejor que hemos podido; cuidando la sala y sus espacios (camarines, hall, bar) sus instalaciones, atendiendo la boletería; difundiendo las actividades volanteando, pateando el barrio, también por internet y miles de tareas que hacen a 23 años de trabajo duro, pero de una gran satisfacción: trabajando con alumnos/as; compartiendo la alegría del público, quedándonos en el teatro para charlar luego de las clases y las obras. Todo lo presencial, de golpe debió reconvertirse en “virtual”. Ese impacto económico, emocional, es fuertísimo. Quince meses con nuestro Teatro vacío, cerrado, con reducción notable de ingresos en el contexto en que vivimos, es mucho más que un reto cotidiano. Las ayudas son magras y tardías. Y se agradece, pero son altamente insuficientes para la emergencia en que nos encontramos desde hace ya mucho tiempo.

Es verdad, como decís, estoy, estamos con mi familia trabajando muy duro casi las 24 hs del día. Como siempre dijimos, “salimos por el trabajo”.

Construimos dos hermosos grupos de clases virtuales; y cada uno de los grupos, cada estudiante, cada actor/actriz, toma además de la clase grupal, una clase individual. Eso implica dar muchas clases cada día.

Es una experiencia maravillosa y compleja como docente, desde lo artístico. La calidad de concentración, la creatividad y la planificación flexible del trabajo de clases virtuales, es toda una aventura: me sorprendo y emociono con lo que podemos construir junto a los alumnos/as. Y la organización familiar es fundamental; es muy complejo distribuir tareas, responsabilidades, pero hasta ahora estamos resistiendo, luchando, discutiendo, pero vivos y con muchas ganas de seguir creando. Y claro está, con el profundo deseo de que la pandemia finalice.

Durante 2020 hicimos tres presentaciones online con trabajos de creación colectiva con los/as alumnos/as “Varieté 2020” y fue un gran aprendizaje, creo que para todos/as, con muy interesantes devoluciones.

Como actor, grabamos desde casa una obra llamada “El baile sigue”, dirigida por C.  Pantanali y C. Bassano, junto a R. Mosca y M. Lubos.

Este año participé en la filmación de “Yo nena, yo princesa”, una hermosa experiencia dirigida por F. Palazzo, a la espera de su estreno.

Actualmente continúo dando clases virtuales como te comentaba, y abocado a poder concluir el trámite de Adecuación al Protocolo, para que el «Paternal Teatro», pueda abrir sus puertas y volver, con absoluta responsabilidad, a la presencialidad, siempre y cuando la situación sanitaria lo permita.

Héctor Bidonde
Héctor Bidonde

-¿Podrías contarnos sobre «Paternal Teatro” y qué significa para vos?
-El «Paternal Teatro» es un sueño que nació hace 23 años. Y lo cumplimos y construimos cada día. Es un espacio amado, barrial, teatro independiente con 120 localidades, donde transcurre nuestra vida, parte de la historia de elencos, alumnos/as, artistas, familia. Es un enorme desafío (hoy como nunca). En cada ladrillo, en cada tacho, en sus aromas, sus plantas, en cada rincón están nuestro corazón y nuestra lucha. Y la de todos los elencos, alumnos/as y artistas que lo mantienen vivo.

-Tu esposa comenta que la desafías a seguir luchando. ¿Podemos decir que se complementan tanto en lo laboral como en lo personal?
-Soy vasco. ¡Tozudo,  tal vez por eso lo diga! Hablando en serio, no entiendo la vida sin desafíos, por mínimos que parezcan y a veces son enormes.

 ¡Y creo que ella tampoco entiende la vida sin esos desafíos! Crea, imagina, impulsa cosas que a veces parecen increíbles de realizar. Una vez dije, hace muuuuchoos años: “Ni plantas, ni perros, ni hijos”. Claramente, ella me desafió en el mejor de los sentidos: hoy tenemos el pasillo del «Paternal Teatro» lleno de plantas, perros que corren por el pasillo y una hermosa, contestataria y talentosa hija de casi 24 años. Así que diría que nos desafiamos, nos motivamos mutuamente a seguir creando, luchando, creciendo. Cada uno/a tiene su visión del mundo, su proyecto, su manera singular de sentir y expresar. Eso es saludable pero complejo, sobre todo en este momento. Estamos 24 horas juntos desde que comenzó la pandemia y eso es muy difícil. Pero llevamos una vida juntos y siempre terminamos con un “me cebás un matecito”; “escuchá este texto”, “me parece que podríamos…”

Viki es Trabajadora Social (UBA), especialista en Gerontología y tiene formación artística desde muy chica. Desde que comenzó la pandemia quedó desocupada injustamente. Su primer día como trabajadora desocupada, me sorprendió, me desafió, trayendo materiales de construcción y pintura y comenzamos a arreglar el hall que hoy está precioso. Va por su sueño: trabajar mediante el arte con personas mayores. No va a parar hasta lograrlo. La conozco. Ya lo hizo muchas veces. Y cuando todo se convirtió en “virtual”, ella hizo y hace un esfuerzo enorme cotidiano para manejar todo, pero todo lo que yo desconozco y al día de hoy me cuesta comprender y realizar. Siento que nos complementamos de la mejor manera que podemos, aprendiendo, siempre aprendiendo.

-Durante diez años tuviste que aprender a enseñar. ¿Este ejercicio fue de gran utilidad para la actuación y para ejercer la docencia?
-Sin duda, y hoy sigo aprendiendo, experimentando nuevas formas, estéticas, búsquedas artísticas que tiempo atrás no estaba preparado para construir y/o enseñar.

-¿Los interesados en tomar clase cómo se conectan contigo?
-Pueden mandarme un WhatsApp a estos teléfonos: 1558667514 ó 1558552332; o entrar en instagram @paternalteatro; o por Facebook: paternalteatro; o por mail: hector_bidonde@yahoo.com.ar

-¿Cómo te definirías como actor?
-Tomando, o más bien modificando el título de un poema maravilloso de Gianni Rodari (que ojalá lo lean, o lo vean en @paternalteatro), diría que soy “un actor maduro, con una oreja verde”. Si lo leen van a entender por qué lo digo.

(El título original es “Un Sr. Maduro, con una oreja verde”)

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-¿Cuáles son tus proyectos?
-Retomar la presencialidad, seguir actuando, terminar de escribir una pequeña obra de teatro, continuar dando clases, producir un trabajo artístico con mis alumnos/as y seguir aprendiendo.

-¿Qué consideras que nos deja esta pandemia como enseñanza, y en particular qué te deja a vos como persona?
-Creo que nos deja, al menos a mí, una gran tristeza, pero también la posibilidad y la prueba de que siempre podemos seguir luchando, creciendo, creando.

Aprender a pedir ayuda sin temores. Y la demostración más bella es que en medio de este infierno, hay quienes construyen ese pedacito de “no infierno”, seres que valen mucho y nos tocan el corazón, la vida.

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